Hace 8 meses.
lunes, 16 de septiembre de 2013
Pienso en ti
Pienso en ti y pienso en tu rostro, tus ojos y tus labios, en tu voz cantando desafinado, en tu abrazo firme y tu olor en mis labios. Yo pienso en ti, y pienso si tienes frío, si tu almuerzo estuvo rico, si te cambiaste los calcetines, si te quedaste sin cigarrillos. Pienso en ti y pienso si leíste el diario y renegaste, si todavía te detienes a mirar los charcos congelados, si como yo miras al cielo nublado y piensas pinche frío. Yo pienso en ti y pienso en tus manos volando sobre el teclado, en tus ojos leyendo una página en blanco, en tu ceño fruncido cuando estás muy concentrado. Yo pienso en ti pero no sé qué pienso, ni si es que te pienso de veras o sólo te estoy imaginando. Pienso en ti y no sé –¡ay, ya no sé! – si tú también me estás pensando.
viernes, 6 de septiembre de 2013
Diez semanas
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| Amelia, 10 semanas de vida. |
Tal vez nadie te hablará de este tiempo, de la mezcla dulceamarga de dolor y de alegría que trajo tu llegada, de tus enormes ojos mirando todo interesada, de tus manitas frías y el calor de tu cuerpecito claro. Nadie podrá contarte del sonido de tu llanto fuerte, alerta, lleno de vida y de esperanza, de tus primeras sonrisas y la felicidad que crearon, de tu dulce mirada y tu suave tacto. Nadie te dirá de qué manera fuiste amada en cada caricia, en cada arrullo, en cada intento de consolar tu llanto. Quizá nadie te hablará de cómo en tus ojos me vi nueva. Sólo yo te lo diré en cada abrazo, en cada beso, cada vez que tomes mi mano, cuando riamos juntas y des tus primeros pasos, cuando cuide tu fiebre y consuele tu llanto. Sólo yo que soy tu madre y te amo tanto.
lunes, 13 de mayo de 2013
Sentada en la oscuridad
Me duele la espalda y no encuentro cómo amoldar mi cuerpo a la forma de la silla, pero no dejo que la incomodidad me distraiga. Pienso que sé que estoy pensándote, y así se va cualquier otra idea o sensación. Te pienso así, pequeña y anidando en mi vientre. Siento que te mueves: tampoco pareces encontrar una posición cómoda. Pienso en lo que falta para que estés aquí: por un momento me asusto. No te imaginé, pero te soñaba; te deseé tanto que no creí que llegarías. Tampoco pensé que sería ahora ni así, pero supongo que desde ya haces lo que tienes que hacer y no lo que yo quiero. Pienso que no tuve que enseñarte nada para que crecieras así: tú solita lo sabías. Te mueves como asintiendo y sé que, tristemente, vas, vamos a olvidarlo demasiado pronto y yo trataré de enseñarte esas cosas que no sé.
domingo, 17 de marzo de 2013
Quizá
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| 23 semanas. |
Quizá cuando te tenga en mis brazos, y te llene la cara de besos, y te enseñe a atarte las cintas de los tenis y a pintarte las uñas, y te dé a probar por primera vez el dulce de leche y mires por primera vez la lluvia, y caminemos juntas tomándonos las manos, y cantemos canciones de los Beatles, y me ayudes a hacer galletas, y te lea cuentos hasta que te quedes dormida, pensaré, un poquito con nostalgia, un poquito con alegría, en este tiempo que te tengo más cerca que mi piel, en la forma en que te mueves cuando me escuchas hablarte, en el nido que te has hecho dentro de mí, en el preparar tu llegada, en las ganas que tengo de verte, y hacer todas esas cosas que haremos juntas. Y es que también esperarte, aunque ya me come la impaciencia, es una delicia.
miércoles, 6 de marzo de 2013
Un día bonito
¡Tuvimos un día tan bonito! Caminamos hasta el centro tarareando una canción, por ese camino que llega hasta un parque desde el que se puede ver toda la ciudad. A mi mamá le gusta ese camino porque podemos escuchar el canto de los pajaritos y huele a flores. A mi mamá le gusta Jujuy porque hay muchos árboles y es verde, verde. Es bonito. ¡Ya quiero verlo! Había un lindo sol, y caminamos un rato en las tiendas: sábanas, almohaditas, lámparas y conejitas. Luego nos comimos un helado: ¡coco y chocolate! Nos sentamos en la peatonal un ratito, y mi mamá sintió mis pataditas. ¡Ya sabe que le contesto cuando la escucho llamarme “Conejita”! Después, mi mamá me compró mis primeros zapatos: son tan lindos, ¡ya quiero estrenarlos! Fue un día tan bonito. Mi mamá dice que la vida es así: días bonitos que pasan tranquilos, caminando bajo el sol.
miércoles, 20 de febrero de 2013
La mitad
| Amelia, de 19 semanas. |
Dice mi mamá que ya falta la mitad. Los días pasan tranquilos. Sigo siendo pequeña, muy pequeña, pero igual mi mamá y yo ya no cabemos en sus pantalones. Muevo mis manitas y estiro mis patitas y ya soy suficientemente grande para que mi mamá sienta cosas raras. Mis huesos se sienten más firmes y ya tengo cejas y uñitas. Mi mamá me canta y escuchamos música, y también duerme mucho. También toca el violín y me pregunta que si me gusta, y sí me gusta. A veces vamos a caminar o hacemos yoga y nos estiramos. También escucho la voz de mi papá y cómo hace reír a mi mamá. Me gusta escuchar sus risas. Escucho toda clase de cosas desde aquí, como el corazón de mi mamá y los ruiditos de sus tripas. Ya falta sólo la mitad. Ya quiero conocer a mi mamá y a mi papá.
miércoles, 24 de octubre de 2012
Sólo una vez
Yo creo que la gente ama sólo una vez. El resto de las veces son un simulacro, un intento incompleto, acaso inconcluso, pero en todo caso, fallido. Como cuando E. se creyó enamorado de mí. No me dijo nada, porque ya era demasiado tarde y yo había tomado el vuelo a Buenos Aires, esta vez para no volver. E. me escribía cartas desesperadas. No me pedía que volviera, pero ocultaba sus anhelos en frases hechas y chismes de antiguos colegas. “Te deseo mucha felicidad”. “A V. lo echaron del trabajo”. Para E. era fácil deslizar en el papel aquellas palabras porque en realidad no me amaba, ni me amó nunca, y ni aunque volviésemos a encontrarnos, me amaría. E. ya tuvo su oportunidad: una vez hace mucho tiempo, le rompieron el corazón. Conmigo quiere redimirse, pero es imposible. Yo amo a otro, y él ya no puede volver a amar.
miércoles, 17 de octubre de 2012
Pensé en ti
A la sombra de un lapacho, otra vez pensé en ti.
El rosado de sus flores se subió hasta mis mejillas,
y en mis labios su perfume me hizo evocar tu aliento,
y sus ramas al viento fueron tus brazos abiertos.
Sentada en la banca del parque, otra vez pensé en ti.
Las palomas al vuelo acariciaban el aire,
y sentí tu caricia y tus manos en el viento,
y suspiré enamorada otra vez, por un momento.
Bajo el sol de plaza, otra vez pensé en ti.
Tan lejos de todo lo que un día llamé casa,
y te miré entonces doblando la esquina,
y supe que hogar para mí no hay sin ti.
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