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martes, 11 de septiembre de 2012

En mi pueblo

De la Puna, Rubén Daltoé, 1965-1975.
Era una anciana que llegó al pueblo caminando. Fue hace tantos años, pero aún la recuerdo entrando en la plaza, cantando. Enredada en un rebozo, el pelo cano suelto al viento. En las manos arrugadas un bastón y la memoria de que algún día fueron hermosas. Le preguntaron de dónde venía, como si no se le notase en el rostro devastado. Le preguntaron a dónde iba, como si no la delatase la mirada de niña. Lo importante no era adónde iba, ni de dónde venía, sino quién solía ser y si amó algún día. Lo importante era el amor que le quedó en el cuerpo. El que no entregó. El que quedó incierto. Todavía puedo verla respondiendo sonriente: “soy de quien me amó, y a su encuentro me apuro”. Y así, apurada, dejó su alegría en la plaza de mi pueblo, y se fue a buscarlo. Ojalá lo haya encontrado.

jueves, 11 de marzo de 2010

La pinche india

Hay algo que es ser regio que a veces alcanzo a vislumbrar, pero a veces no del todo. Pero para mi miopía cultural, siempre cuento con las divertidísimas obras de Mario Cantú, que tienen un estilo muy ácido y divertido de poner en evidencia esas particularidades tan curiosas de la mentalidad regia.

En La Pinche India, una pieza dramática en un acto, el maestro Cantú hace gala de ingenio y cinismo para contarnos cómo sería la vida de una niña-bien-sanpetrina que un día despierta convertida en una indígena. Retratando algunos arquetipos, como los padres y su matrimonio "bien" en donde el marido engaña a la mujer que prefiere evadirse antes que admitir que es miserable, el novio que dice cosas como "te amo, te ves bonita, etcétera" nada más porque son cosas que se dicen, el "naco" que no es indígena sino nada más está prietito, la amiga que está enamorada de ella en secreto, la obra expresa los lugarescomunes y prejuicios que normalmente se tienen en contra de los indígenas, especialmente de las mujeres: que son las "chachas", que son lascivas y mentirosas, que no tienen ambición ni dignidad, que son feas, que son nacas, que sólo sirven para el hogar, y un largo y divertidísimo etcétera.

La Pinche India se presentó anoche como lectura dramatizada en el marco de la 8a Semana Internacional de la Dramaturgia Contemporánea en el Teatro de la Ciudad de Monterrey. La protagonista, Morena González, estuvo espectacular, y es muy destacable el trabajo de todo el reparto, porque una lectura dramatizada es mucho más complicada de interpretar porque hay que valerse sólo de la voz y algunas expresiones gestuales para recrear toda la fantasía.

¡Estuvo genial!

lunes, 12 de octubre de 2009

Sábado cultural

Y todo empezó cuando mi comadre AnaManzana y yo nos lanzamos a la Feria Internacional del Libro 2009 a Cintermex, y por casualidad coincidimos con Rafael Rangel, rector del Tecnológico de Monterrey, Rodrigo Medina, gobernador recién estrenado de Nuevo León, y Carmelo Angulo Barturen, embajador de España en México, en la ceremonia inaugural. Este año, el invitado de honor a la Feria es España, y el rector aprovechó la oportunidad para anunciar la creación del Instituto México-España para la Cultura, la Innovación y el Desarrollo, una iniciativa que busca la cooperación en torno a estos grandes rubros a través de intercambios y programas académicos. Ah, claramente, el gober no desaprovechó la oportunidad y afirmó categoricamente que está muy comprometido con el apoyo a la creación y promoción cultural en el Estado... y la verdad, el hecho de que haya asistido al evento habla muy bien de él... (Y Ana no me dejó sacarme una foto con Madedito, que también andaba ahí en la bola...)

Luego de que Gedisa, Porrúa, el FCE y otros sospechosos comunes nos dejaron pobres pero contentas, nos fuimos a la Macroplaza a disfrutar del Festival Bella Vía 2009, que en esta emisión estaba dedicado a los prolegómenos de la celebración del Bicentenario (!!!)... lo que no impidió, desde luego, que muchos artistas dejaran a Warhol, VanGogh, Miguel Ángel o Dalí plasmados en el suelo de piedra de la Explanada de los Héroes. En verdad es fascinante ver a estos artistas literalmente volcados sobre sus efímeras creaciones... ¡¡todos son maravillosos!!

En serio que regresé a mi casa con ganas de echarme en el tapete a leer... pero fui obligada a terminar el día con Brad Pitt en el cine... pero de eso ya hablaré mañana...

lunes, 5 de octubre de 2009

El hombre sin adjetivos... otra vez...

Pero ahora no es ni el hombre ni el libro: se trata de la puesta en escena que este fin de semana estuvo a cargo de Carlos Nevárez, quien además tenía el rol protagónico. Montada en el pequeño Teatro Espacio de la Facultad de Artes Escénicas de la UANL, con una producción sencilla pero bien lograda, sólo en un par de horas nos regala una visión de "lo que nuestra generación mastica sin sacárselo de la boca", como explica el protagonista y director.

La interpretación de Nevárez en el papel de Millán le añadió una dimensión distinta al personaje: de suyo, este hombre sin adjetivos posee una indiferencia cínica hacia la vida, el universo y todo lo demás; en la versión de Carlos Nevárez, Millán está tan enojado con todo, quizá empezando por sí mismo, que traiciona un poco al antihéroe de su creador. A la actuación de Liliana Cruz en el papel de Diana le faltó quizá cierta inocencia que se aloja en el descubrimiento de nuestras más secretas perversiones; pero sin duda, fue Antonio Craviotto en el rol de Isaac quien le dió a esta versión la dósis de comedia justa y necesaria que hicieron de toda la puesta en escena una grata experiencia.

Será que aún tenía muy fresca la lectura de la obra: aunque no dejo de ser fan del trabajo de estos actores, se me antoja que el clímax fue un poco anticlimático y que hay más en El hombre sin adjetivos que sólo la ira frente a nuestro desinterés en el mundo. Es, después de todo, una buena antropología del yuppi que todos llevamos dentro.

viernes, 23 de enero de 2009

Dalí: a 20 años del adiós V

Salvador Dalí es recordado por toda la magia que rodeaba a su persona, y que expresaba en su trabajo artístico. Como máximo representante del Surrealismo, su obra evoca una realidad alternativa, en la que objetos de uso común se encuentran en situaciones poco usuales, en un mundo recreado con una técnica casi fotográfica, que invita al observador a aceptar el perfecto sentido que tienen la locura y la lógica de lo inexplicable.


Además, lo recordamos, como a pocos de los grandes artistas, como un crítico voraz de la sociedad:
“El payaso no soy yo sino esta sociedad monstruosamente cínica y tan puerilmente inconsciente, que juega al juego de la seriedad para disimular su locura. No lo repetiré bastante: yo no estoy loco. Mi lucidez ha alcanzado un nivel de calidad y de concentración que no existe en este siglo ninguna otra personalidad más heroica y más prodigiosa; excluyendo a Nietzsche (y repito, murió presa de la locura) no se encuentra un equivalente en los otros. Mi pintura es testimonio de ello”.
Sería, tal vez, la supuesta locura que cuadraba inmejorablemente en todos los ámbitos que tocó el artista lo que le valen el reconocimiento como uno de los más grandes, más productivos y más reconocidos internacionalmente. Su persistencia en la memoria del arte, hacen de él un personaje trascendente, no sólo por su magnificencia artística, sino por haber vivido una vida apasionada, sin los atavismos sociales y culturales que subyugan al resto de los mortales.


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jueves, 22 de enero de 2009

Dalí: a 20 años del adiós IV

En las décadas de 1940, 1950 y 1960, Salvador Dalí fue el artista de vanguardia que siempre había sido. A partir de esta época, los temas centrales de su obra eran la religión y la ciencia:
“Cuando supe que un átomo de emulsión holográfica contenía la imagen entera de la tercera dimensión, incontinente, exclamé: ‘¡quiero comérmelo!’ Esto ha asombrado más que de ordinario a todo el mundo, y sobre todo a mi amigo el profesor Dennis Gabor, Premio Nobel de física en 1971. De esa manera, yo podía realizar, al menos en efigie, uno de mis más caros deseos: comer el ser adorado de Gala, ingerir en mí, en mi organismo, unos átomos que contuvieran unas Galas holográficas sonrientes, nadando en el Cabo de Creus”.
Su estancia en Estados Unidos amplió su círculo social, y pronto se convirtió en una figura importante, sobre todo de la elite artística de los años sesenta y setenta. Se le veía con frecuencia en compañía de Andy Warhol y su séquito. Esto contrastaba con la reclusión en Figueras, Cadaques o Cabo Creus de él y Gala, para escapar del mundo exterior. Para 1966 hace la más grande exhibición retrospectiva de un artista viviente en la Galería de Arte Moderno de Nueva York. Dalí, además, creó muchas obras de arte, que pasaron a formar parte de los señores A. Reynolds Morse, un matrimonio de Cleveland, Ohio, que eran sus coleccionistas más voraces.

En un periodo de cuarenta años, los Morse coleccionaron mucho del arte y objetos de Dalí, incluyendo pinturas al óleo, acuarelas, borradores y manuscritos originales. Otros coleccionistas leales y la atención de la prensa pronto trajeron a Dalí la fama y fortuna que siempre quiso.
En 1974 Dalí inauguró su propio Teatro Museo en Figueras. Muchas otras exposiciones retrospectivas internacionales le siguieron durante esa década.

Gala murió en 1982, después de lo cual la salud del artista comenzó a decaer rápidamente. Se quemó severamente en un incendio en 1984, cuando su dormitorio en el castillo de Pubol se incendió. Pasó el resto de sus días en reclusión, en los apartamentos adyacentes al Teatro Museo. Después de una operación de marcapasos en 1986, a Dalí le quedaron pocos días. El 23 de Enero de 1989 murió de fallas cardiacas y complicaciones respiratorias. Sus restos reposan en la cripta del Teatro Museo de Figueras, y su obra pertenece por testamento al Estado Español.


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miércoles, 21 de enero de 2009

Dalí: a 20 años del adiós III

Dalí exhibió varias piezas de arte surrealista a través de Europa por el resto de la década. A fines del decenio de 1930, Dalí se estaba cansando de su estilo, y estaba en busca de un nuevo caudal de pensamiento, emoción y genio. Éste vino a él durante otro importante periodo, en los años de 1940 y 1941. En esta época, el matrimonio Dalí viajó de Francia a Estados Unidos, en un vuelo que había sido reservado y pagado por el mismísimo Pablo Picasso. Además, Gala había convencido al artista de que su “gloria surreal era nada”, y por tanto él tenía nuevas metas que alcanzar.

Dalí expresó su intenso deseo de convertirse al estilo clásico –por la influencia que los renacentistas ejercieron sobre él durante una visita a Italia en 1937–, y pronto abrazó un nuevo conjunto de material, técnica artística y genio. Dalí comenzó a enfocarse en temas más tradicionales, tomando un enfoque más objetivo sobre la anterior perspectiva surreal. Tomó entonces referencias más directas de su educación catalana, del catolicismo de su madre, de la sencillez de la vida en la falda de los Pirineos, desde donde se miran las rocas del Mar Mediterráneo.

Además de la pintura, la producción artística de Dalí incluye la escultura, la ilustración de libros –como La Divina Comedia o La Biblia–, diseño de joyería y el teatro. En colaboración con Luis Buñuel, realizó los primeros filmes surrealistas –Un chien andalou (1929) y L’Age d’or (1939)–, y contribuyó con una secuencia en Spellbound (1945) de Alfred Hitchcock. Además, en el ámbito literario, publicó la novela Rostros Ocultos en 1944 y varios volúmenes de autobiografía, entre los que destaca La vida Secreta de Salvador Dalí (1942).


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martes, 20 de enero de 2009

Dalí: a 20 años del adiós II

Continuando con sus experimentos artísticos, Dalí llamó la atención internacional, cuando su cuadro La Cesta de pan –que actualmente se encuentra en el Museo Salvador Dalí en la colección San Petersburgo–, fue exhibido en 1928 en la Exhibición Internacional Carnegie en Pittsburgh.

El año de 1929 fue determinante en la vida de Dalí por varias razones. En primera, conoció a su futura esposa, Gala Eluard, ese verano, y ambos se enamoraron al instante. Gala se convertiría en la primera musa del pintor, en su amante, representante y compañera por el resto de su vida. El otro evento radical fue su afiliación al Grupo Surrealista de París, fundado por André Bretón. Los surrealistas decían reconocer que la razón y muchos otros formalismos sociales le habían fallado a la humanidad, y que una interpretación más aceptable de la naturaleza de la realidad era necesaria.

Dalí pronto se convirtió en el líder de la corriente surrealista, creando muchos prodigios del arte en medios diversos. Su Persistencia de la Memoria de 1931 es aún una de las piezas surrealistas más reconocidas a nivel mundial. A pesar de haber sido expulsado del Movimiento Surrealista en 1934 – a lo cual respondió diciendo: “¿Surrealismo? ¡Yo soy Surrealismo!”–, supuestamente por su fascinación por Hitler y por la simpatía que le tenía al General Franco, Dalí continuó creando ejemplos supremos de arte surrealista en las décadas siguientes a través de la actividad paranoico crítica. Dalí había tomado la teoría del automatismo de los surrealistas y la había transformado en la Teoría de la Paranoia Crítica, la cual decía que uno debía cultivar la alucinación genuina como en la paranoia clínica, mientras permanecía consciente, muy en lo profundo de la mente, de que el control de la razón y la voluntad había sido voluntaria y deliberadamente suspendido. Para 1935, en La conquista de lo irracional de Ediciones Surrealistas, Dalí define la actividad paranoico crítica como “un método espontáneo del conocimiento irracional basado en la asociación crítico interpretativa del fenómeno delirante”.

También en esta época, Dalí cayó bajo la influencia de otra corriente que influenció profundamente su filosofía y su arte: la Teoría del inconsciente de Sigmund Freud, y sus escritos sobre el significado erótico de las imágenes del inconsciente. Los temas eróticos lo acompañarían toda su vida.

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lunes, 19 de enero de 2009

Dalí: a 20 años del adiós I

Pintor, escultor, artista gráfico y diseñador. Bajo la etiqueta de extravagante y aún loco, es precisamente como se recuerda al genio español Salvador Dalí. De hecho, toda su vida cultivó la excentricidad y el exhibicionismo, de donde provenía todo su genio, según él afirmaba. Quizá una de las anécdotas más recordadas del artista español es el haberse presentado en traje de buzo a la inauguración de la Exhibición Surrealista de Londres en 1936. Su manejo exquisito de la técnica, que en el punto más alto de su carrera se combinaba con las formas delirantes del surrealismo, lo hacen uno de los más grandes artistas de la historia y del siglo XX.

Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domenech nació el 11 de Mayo de 1904, en la provincia de Cataluña, España, en un pequeño pueblecito en la falda de los Pirineos llamado Figueras. Su padre era un reconocido notario, y Dalí pasó muchos de los veranos de su infancia en la casa de verano de la familia en la villa pesquera de Cadaques. En esta época, su familia fomentó sus intereses artísticos, y su padre se encargó de hacerle a su hijo un estudio en la casa de la familia, donde tenía todo lo que necesitaba, y sus primeros trabajos muestran su intensa devoción y amor a esta parte de España. Aunque estas obras tempranas eran de naturaleza impresionista, Dalí comenzó a experimentar con una gran variedad de estilos artísticos desde sus trece años. Su herencia catalana y su educación lo influenciarían a él y a su siempre innovador estilo artístico durante toda su vida. De su temprana educación católica, Dalí recuerda en sus memorias:
“…descubría el cubismo y me apasionaba por Juan Gris a través de los artículos de la revista ‘L’Espirit Nouveau’, a la cual estaba suscrito. Devoraba los libros. Después de asistir a las clases de los Hermanos de las escuelas Cristianas, había entrado en la de los maristas para seguir mis estudios secundarios. Pero al margen del programa, yo leía con pasión a Nietzsche, el Diccionario Filosófico de Voltaire, y sobre todo a Kant, cuyo imperativo categórico me parecía incomprensible y me sumía en profundas reflexiones. Rumiaba mucho tiempo sobre los textos de Spinoza y de Descartes. Acumulaba así buena cantidad de material especulativo y sembraba los gérmenes de reflexión profunda que un día debían constituir la base de mi metodología filosófica”.
En los años de 1920, Dalí ingresó a la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Sus experimentos con cubismo le ganaron cierto reconocimiento entre sus compañeros, y en 1925 su padre arregló su primera exposición en Barcelona. En 1926, Dalí fue expulsado de la Escuela: una versión dice que fue por su excéntrico modo de ser. Él recuerda:
“Para contrastar todavía más con mi rostro delgado y oliváceo, llevaba una corbata de lazo. Mi atuendo lo formaba una blusa de marinero y unos pantalones anchos con bandas hasta las rodillas. Una pipa de espuma, cuya cazoleta representaba una cabeza de árabe de amplia sonrisa y una aguja de corbata montada con una moneda griega eran mis adminículos usuales. Mi atuendo causaba sensación y mi talento intrigaba”.
Una segunda versión, sin duda la más verosímil por ser la más estrafalaria, atribuye la expulsión de Dalí a rehusarse a tomar sus exámenes orales finales. Según esta versión, cuando se le pidió hablar sobre el pintor Renacentista Raphael, Dalí dijo que él sabía más del tema que sus examinadores, y se rehusó a completar los requerimientos. Dalí fue expulsado permanentemente y nunca recibió su grado formal en arte.

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lunes, 13 de octubre de 2008

Festival Bella Vía 2008

Celebrado desde 2004, el Festival Bella Vía se celebra en la capital neoleonense y suirgió "como una actividad lúdica donde interactúan pintores de calle o madonnari, músicos, actores, mimos, bailarines y saltimbanquis con el público en general".

Este año, no sólo tuve la oportunidad de atestiguar un derroche de talento que, pese a ser efímero, adorna las banquetas de la plaza de los Héroes en la Macroplaza, sino que, además, pude apoyar a mi amiga Ale Mejía, quien, trabajando en equipo con Zyanya Antiga se dieron a la tarea de recrear los Niños a la orilla de la playa de Joaquín Sorolla. Chequen nada más:



¡¡Felicidades a todos los artistas, y gracias por regalarnos un poquito de su talento!!

miércoles, 23 de julio de 2008

Titanic: The Artifact Exhibition

Bajo la consigna de que se trata de "objetos reales, historias reales", esta exhibición ha estado en las principales ciudades del mundo y llegó desde junio a la ciudad de Monterrey, en donde he tenido oportunidad de alcanzarla (estuvo en el DF a finales del año pasado, pero por angas o mangas ya no pude ir a verla), y realmente está espectacular.

Dispuesta de una forma muy inteligente, la exhibición te lleva desde la Irlanda de principios del siglo XX, donde el barco fue construido, hasta su morada final en el Atlántico norte, donde Bob Ballard lo encontró el 1 de septiembre de 1985.

Además de toparnos con objetos como trozos de carbón, remaches del casco del barco, valijas, botellas de vino aún encorchadas, billetes, joyas, ropa, candelabros, cubiertos y vajillas, la exhibición cuenta con detalles fantásticos como un pasillo de primera clase, con música ambiental de la época, un camarote de tercera clase, los menús de la cena de la noche del accidente y los perfiles de muchos pasajeros, incluyendo a Don Manuel Uruchurtu, el único mexicano que, según sabemos, se hundió con el Titanic.

Otra cosa excelente fue poder tocar un trozo de hielo gigante, remembrando la punta de un iceberg, que da una idea de las temperaturas del agua que acabaron con cerca de 1500 vidas aquella noche de abril, y también una parte del casco.

Lo más increíble fue que, al inicio del recorrido, te entregan una tarjeta con los datos de un pasajero. Al final puedes checar la lista de pasajeros para averiguar si sobreviviste o no al hundimiento. Curiosamente, la mujer en mi boarding pass se salvó gracias a que Uruchurtu le cedió su asiento en el bote salvavidas.


(Haz click en la imagen para ver el detalle)

Muy emotivo. Está genial, ojalá tengan oportunidad de verla.

lunes, 10 de marzo de 2008

El amor hasta la locura

Desde el pasado diciembre y hasta mayo de este año, el Museo Soumaya presenta "El Amor hasta la locura. Arrebatos eróticos y místicos", una danza de poesía, pintura, escultura y artefactos que bajo este título intentan dar un panorama amplio de lo que es este sentimiento profundo de pasión, entrega y, sí, locura.

La disposición de las piezas nos lleva a explorar el amor desde distintos puntos de vista: desde el mitológico, con diversas representaciones escultóricas de cupido, hasta el amor frustrado de la Magdalena, pasando por el amor de Dios y el amor erótico.

Lo más destacable de la exposición es sin duda El Gran Vals de Rodin, que pese a ser plasmado en una pequeña y fría piedra, transmite en verdad el fuego del momento; un precioso pañuelo de seda que perteneció a La Doña; y claro, la poesía de Benedetti en grandes letras doradas sobre las paredes rojas.

¡Además, los lunes la entrada es gratuita, no se la pierdan!

jueves, 18 de agosto de 2005

¿Por qúé Van Gogh?


Hace poco recibí en mi oficina una visita sorpresiva e inesperada. Los detalles del encuentro en este momento sobran; lo importante es que él me lanzó una pregunta igual de sorpresiva e inesperada: ¿Por qué te gusta Van Gogh?
(La pregunta ni era tan inesperada: el pintor holandés es una presencia incuestionable en mi pequeño lugar de trabajo. A pesar de que el hecho en sí es muy kitsch, tengo la oficina tapizada con copias de sus obras. ¡Mi café de todos los días se viste con "Los Girasoles"!).
Por supuesto, me fue imposible responder de inmediato, porque de plano, me gusta lo que me gusta (no hay cabida a discusión). Pero después de pensarlo un rato, he decidido lo siguiente: el arte, cuando me gusta, me dice algo de mí. Van Gogh me habla de mi necesidad de ver todo intensamente, me habla de mi ser apasionado: cuando algo me gusta, es porque me encanta, me fascina y me vuelve loca. Por lo contrario, aquello que me desagrada, lo hace al punto de chocarme, de molestarme, de verdaderamente exasperarme.
¿Es tan malo vivir en los extremos? ¡Tal vez, pero cómo me divierto!