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viernes, 11 de febrero de 2011

Black Swan

De las películas de Darren Aronofsky, la que me ha parecido más personal es Black Swan. No es sorpresa: el cine, pero en el fondo todo el arte, depende del artista tanto como de la interpretación de quien lo mira. Es como un jarrón lleno de agua que se transporta entre dos personas que se miran a los ojos: se avanza sin titubeos, para que el agua no se derrame, aunque no sepas bien a bien hasta dónde te va a llevar.

Black Swan está basada en un ballet que la Ópera de Moscú encargo al enorme romántico Tchaikovsky en 1877, y es sin duda una de las piezas orquestales más conocidas y amadas en todo el mundo. La trama de la historia, una fantasía en la que una bella joven ha sido convertida en cisne por un hechizo que sólo el verdadero amor puede romper, es arquetípica de los cuentos de hadas, aunque la obra original de Tchaicovsky, las más de las veces, no tiene un final feliz. En la versión más conocida, la joven muere de la peor forma posible: muere de amor.

Aronofsky rescata esta magnífica obra romántica para que una compañía de ballet la lleve a escena. Su Reina Cisne (Natalie Portman), no sólo debe dominar las cuestiones técnicas de su arte, sino asumir el rol protagónico de su propia vida, llegando más allá de los límites de la locura. Justamente se trata de un filme sobre los límites, sobre los extremos luminosos y oscuros del ser que habitan en cada uno de nosotros. El balance entre uno y otro es logrado de forma magnífica por la combinación de la dirección, la música, la fotografía y la actuación incomparable de su protagonista.

Mi sensación es que esta es una cinta que debe habitarse, más que verse. Quizá me impresionó al reconocerme en los extremos de la doble interpretación de Portman porque suelo vivir en ese doble filo. Y, claro, el sentimiento al final es que hay que estar así de loco para entender lo que es estar así de enloquecido.

La amé, hoy más que nunca, desde mis más oscuros extremos. Cinco palomitas.

miércoles, 20 de octubre de 2010

El secreto de sus ojos

De aquello que nace en nuestra alma, las pasiones son sin duda de lo más inexplicable y misterioso que existe. Las pasiones, que en sentido estricto están contrapuestas a nuestra voluntad y se expresan siempre de manera que las padecemos, desafían el entendimiento de los filosofos desde que Platón divorciara irremediablemente el alma y el cuerpo, y son gran material para la ficción desde que el hombre se inventa cuentos.

Justamente la pasión es el gran pretexto para esta cinta argentina de Juan José Campanella, que el año pasado ganó el Oscar como mejor película extranjera. Basada en una novela de Eduardo Sacheri, El secreto de sus ojos es un thriller que lleva las pasiones a situaciones límite, al punto de que las líneas divisiorias entre la razón y la locura, el mal y el bien, la justicia y el perjuicio, acaban desdibujándose y perdiéndose.

Benjamín Esposito (Ricardo Darín) es un empleado del sistema de justicia federal, que luego de estar obsesionado por 25 años con un caso no resuelto y con una colega de la que siempre estuvo enamorado en secreto, regresa a Buenos Aires con la intención de poner todo aquello en un libro. Su remembranza nos revela de a poco lo que en una línea uno de los personajes del filme resume maravillosamente: "no podemos escapar de nuestras pasiones". Ya sea una mujer, el alcohol, el hambre de justicia, el amor no realizado o el fútbol, no importa cuánto lo intentemos, parece que las pasiones siempre jugarán en contra nuestra hasta que nos rindan.

Del título, ni les cuento, para que la vean. Pero además de que la dirección y el guión son fantásticos, la música está maravillosa, el final desafía nuestras más tradicionales ideas del bien, y las actuaciones son geniales. ¡Cinco palomitas!

miércoles, 4 de agosto de 2010

Hanover Street

Creo que todos estamos de acuerdo que Harrison Ford nunca pasará a la historia como el galán de galanes, porque en realidad su carrera se ha consolidado gracias a personajes de acción como Han Solo, Jack Ryan o Indiana Jones. Pero la verdad es que hubo una vez que este gran actor de grandes y lindos ojos castaños fue el galanazo protagonista de una bellísima historia de amor.

Hanover Street es una historia ambientada en el Londres de la segunda guerra mundial, e involucra un triángulo amoroso entre un piloto estadounidense (Ford), una enfermera voluntaria inglesa (Lesley-Anne Down) y su marido, un burócrata del servicio de inteligencia (Christopher Plummer). Si bien el tema puede parecernos a todos muy familiar, y aunque no le llega ni a los talones a la amada Casablanca, la historia escrita y dirigida por Peter Hyams (más conocido por su trabajo en 2010: The Year we made Contact), tiene excelentes actuaciones, buena ambientación y una música para rasgarse las vestiduras.

Aunque siempre preferiré a Ford de sombrero y con el látigo (prrr, prrr, prrr), en esta película de 1979 está excelente, su interpretación te toca el corazón y al final seguro necesitarás un pañuelo.

Cuatro palomitas.

lunes, 19 de julio de 2010

Amelia

Antes de las feministas, los bra-burnings y la píldora, existió una mujer que decidió tomar las riendas de su vida y hacer lo que soñaba... se llama Amelia Earhart, la mujer pionera de la aviación estadounidense, que entre sus hazañas suma el haber sido la primera mujer que cruzaba el Atlántico en avión allá en 1928.

Mira Nair, a quién tengo muy fresca en la mente por una excelente cinta sobre el multiculturalismo en Estados Unidos llamada Mississippi Masala, fue la encargada de llevar a la pantalla la cinta que narra la historia de Amelia, sus aventuras como piloto, sus amores y pasiones. La cinta está bien ambientada, tiene una producción excelsa, la música es fenomenal y en general el ritmo de historia es increíble. A pesar de que ya sabemos que la historia termina con el extravío de Amelia en el Pacífico cuando estaba a punto de ser el primer ser humano en dar la vuelta al mundo en avión, no le faltan sobresaltos y emociones a esta película.

Por supuesto, sólo Hilary Swank podía ser capaz de darle tanta vida y pasión a este personaje, y para acompañarla tuvo nada menos que a Richard Gere, que no ha dejado de ser encantador, en el papel de George Putnam, su esposo y cómplice. El contrapunto es el siempre bello Ewan McGregor, que interpreta a Gene Vidal, amigo y amante de la aviadora.

¡Cinco palomitas!

martes, 6 de julio de 2010

(500) Days of Summer

Desde que Joseph Gordon-Levitt apareció en 3rd Rock from the Sun, se me hizo un escuincle encantador, y el tiempo viene a confirmarlo felizmente en esta cinta de Marc Webb, un novato director que suma a su elenco a la linda Zooey Deschanel (The Hitchhiker's Guide to the Galax) y nos cuenta esta historia de no-amor que es divertidísima y muy aleccionadora.

El punto de (500) Days of Summer (y quí hay que decir que me la recomendaron en una charla de café entre puras chicas) es que por regla general, en el amor siempre hay expectativas, y si no son compartidas, entonces irremediablemente uno se dirige al fracaso.

Por lo demás, el soudtrack es genial, la cinta tiene sus puntos comiquísimos y la química entre los dos personajes es increíble. Pero ojo, es sólo apta para quienes se han enamorado sólos alguna vez.

Cinco palomitas.

lunes, 21 de junio de 2010

Nine 1/2 Weeks

Hace un par de días vi una entrevista que le hicieron el año pasado a Mickey Rourke. Se mencionó Nine 1/2 weeks como uno de sus mejores trabajos, muy reconocido en el mundo aunque en Estados Unidos nunca ha sido particularmente apreciado. La verdad me despertaron la curiosidad y la conseguí y me llevé una gran sorpresa.

Nine 1/2 Weeks es una película de 1986 del director Adrian Lyne, a quién es más fácil recordar por su siguiente filme, Fatal Attraction. La película, además de Mickey Rourke, cuenta con la actuación de Kim Basinger, y trata de una pareja que se conoce por azar, se enamora, pero de pronto ella descubre que él tiene un lado oscuro verdaderamente oscuro, y aunque ella se da cuenta de que sí le gusta el juego de dominador-dominada, decide finalmente dejarlo.

La película fue una sorpresa por varias cosas: está muy bien ambientada y desarrollada (aunque hay un par de detalles de continuidad), el soundtrack es increíble (y ya no sé si esas rolas se hicieron famosas por la peli o por propio mérito), y las actuaciones de los dos actores son buenísimas.

Pero la más grande sorpresa es que Mickey Rourke era en verdad guapísimo, lo que me lleva a preguntarme ¡¿Qué rayos le pasó?!

De lo mejor de la cinta es que nos enseña la forma más sexy de regalar un chal, la más romántica de regalar un reloj, y la más estúpida de terminar una relación...

Me gustó, me gustó, va al cajón de las pelis sexosas favoritas: cinco palomitas.

jueves, 20 de mayo de 2010

Clash of the Titans

Parece que los personajes que interpreta Sam Worthington tienen siempre problemas con la autoridad que los creó: en Terminator Salvation, ayuda a los rebeldes a destruir a las máquinas que han dominado el mundo; en Avatar, se levanta en contra nada menos que la raza humana que le ha permitido tener un nuevo cuerpo; y en Clash of the Titans es nada menos que Perseo, el semidios griego que se enfrenta a su padre, el mismísimo Zeus.

La película en cuestión es un remake de la cinta homónima de 1981... no la tengo de referente (no la ví), pero la nueva versión me pareció entretenida, llena de acción y buenos efectos, aunque lo mejor de todo son las escenas de combate en donde Perseo y sus muchachos se enfretan a todo tipo de criaturas mitológicas, inclusive la misma Medusa.

Lo más destacable de la cinta es sin duda su protagonista, que se ha convertido rápidamente en uno de los héores de acción más reconocidos, ahora que estrellas como Brad Pitt y Gerard Butler llegaron a los cuarenta y han dejado los atuendos provocadores y las espadas por roles más serios o, al menos, más de "guy next door".

No es la película del año, pero a mí me pareció entretenida. Cuatro palomitas.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Ironman 2

Parece que Robert Downey Jr. nació para ser Tony Stark. La arrogancia, el encanto y la vibra donjuanezca de este personaje le van al actor como anillo al dedo, y ciertamente su interpretación de hace dos años, y su sorpresiva aparición al final de The Incredible Hulk, ya anunciaban que una secuela estaba por venir.

En Ironman 2 no sobran los efectos impresionantes al cobijo de una historia bien llevada, entretenida, y como es de esperar en las creaciones de Stan Lee, llena de mucha acción y aventura. Y en esta entrega, la película termina siendo una historia de amor entre Pepper Potts (Gwyneth Paltrow), y el héroe de la cinta, aunque es de esas relaciones pasivo-agresivas que a veces es difícil sugerir a la audiencia. También me gustó Don Cheadle haciendo mancuerna con Downey, y qué decir de Samuel L. Jackson como Nick Fury.

La primera me encantó; a esta como que le faltó algo... pero no he decidido qué. Cuatro palomitas.

martes, 18 de mayo de 2010

Robin Hood


¡Cómo no me iba a encantar este nuevo Robin Hood! No sólo se trata de la más reciente cinta de mi actor favorito, el guapísimo Russell Crowe, además es dirigida por Ridley Scott, uno de los mejores directores hollywoodenses que anda por ahí.

Robin Hood es una cinta que a lo largo de poco más de dos horas nos cuenta cómo un arquero cualquiera, al servicio de Richard Lion Heart, deserta del ejército y regresa a Inglaterra, para encontrarse con su pasado y con su destino. Esta "nueva" versión del héroe encapuchado más antiguo de la historia no podía dejar de cautivarme por el mensaje político que lleva bastante explícito: el héroe es hijo de uno de tantos locos ingleses que, escapando con todas sus luces de la edad media, pensaba que la gente debía ser libre por ley. Como es obvio, a final de cuentas al rey de turno no le agrada la idea y ergo, nuestro héroe se convierte en un forajido, lo cual ocurre al final de todas sus aventuras, invitando a una segunda parte con el provocador final: "An so the legend begins".

Entre tanto, la cinta es entretenida, tiene un ritmo ágil y una fotografía excelente, los paisajes ingleses que retrata se antojan idílicos, el vestuario y las caracterizaciones están maravillosos, y sólo para variar aún más, Lady Marion, interpretada de forma genial por Cate Blanchett, es toda una amazona, dueña de sí misma y muy inspiradora. La música estuvo a cargo de Marc Streitenfeld, a quien conocimos en A Good Year, es buenísma.

Cinco palomitas. Sí, la vería una tercera vez en tanto sale en DVD.