domingo, 11 de septiembre de 2011

El once ese



¿Te acuerdas que miramos las pantallas como viendo en el espejo?

Era como en un enorme y perverso juego de ajedrez: las piezas comenzaron a moverse temprano esa mañana. Ocurría lo imposible; hacíamos historia mientras la mirábamos hacerse. Nos envolvía una especie de pánico incrédulo, todo era confusión, ira, llanto, dolor. No había mucho que entender, sólo mirar.

Jaque mate, antes del mediodía. El enemigo que no se podía ver, no se podía tocar, ni se sabía de dónde había salido. Jaque mate. Una bofetada brutal y tajante. Y todos éramos víctimas y testigos, y por un momento éramos uno con los neoyorkinos.

Jaque mate, pero, ¿luego qué? La inquietud de todas las voces, las preguntas en el aire. ¿Quién? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Quién está a salvo en este mundo de locos? ¿Qué se puede esperar en este mundo loco? ¿Quién jugaba al ajedrez?

Dentro de un juego retorcido cuyo objetivo se podía vislumbrar, pero que nadie veía claramente, estaba Manhattan bajo el polvo, y entre el polvo el rostro de una niñita oriental, batido de sangre. Gente saltando desde los pisos más altos de las Torres Gemelas. Vuelos comerciales secuestrados y sus pasajeros asesinados a sangre fría. Vidas humanas perdidas.

Ese día, miramos las pantallas y cruzamos el espejo. El futuro, aterrador, estaba ahí. Ahí en el once ese, ese que se recordará por siempre.

2 comments:

CUAUHTOR

Recuerdo con más dolor el de 1973. Fecha que desencadenó la muerte de más de 30 mil chilenos.

Nadia L. Orozco

Claro, se recuerda a Salvador también. Pero es innegable que el 11S fue terrible, y sigue siendo, por todas sus consecuencias. Se acabó el mundo como lo conocíamos y ahora tenemos que tratar de comprenderlo de otra manera.