jueves 19 de noviembre de 2009

Crímenes de Odio

No soy para nada feminista, pero tampoco me simpatiza el bando contrario. Me parece que como especie, los seres humanos tenemos ciertas ventajas que nos han ayudado a sobrevivir hasta ahora, pero ciertamente adolecemos de muchas debilidades que nos hacen vivir al filo de la navaja. Siempre preferiré confiar en nuestra capacidad de reflexionar y repensarnos para trascender nuestras limitaciones físicas, biológicas, sociales, culturales, etc. Pero sin duda, hay cosas que me erizan la piel y que despiertan en mí oscuras reflexiones.

Una de esas cosas son los feminicidios. No sólo es el llamado del procurador de Morelos, Luis Benitez Vélez, para que las mujeres se guarden en sus casas y eviten provocar los crímenes de odio que han colocado a este estado en el primer puesto nacional de feminicidios. Ya se le ha reiterado su estupidez suficientemente al procurador. Lo que me sorprende es el hecho de que seamos capaces de ejercer tanta violencia contra otro de los nuestros, y dejando de lado patrioterismos románticos, los nuestros son todos los seres humanos.

Una mujer fue ejecutada y tirada sobre la carretera federal México-Cuernavaca, a la altura del municipio de Huitzilac, ubicado al norte de Cuernavaca, a la que además de darle el tiro de gracia, le fue amputada la pierna derecha y abandonada semidesnuda.

¿Será que en el fondo somos una especie suicida, capaz de destruir no sólo el medio ambiente que nos sustenta, sino también de atacar con ferocidad a aquellos miembros de nuestra especie -las mujeres- que son el vehículo biológico a través del cual garantizamos nuestra supervivencia?

martes 3 de noviembre de 2009

This is it

Dejemos de lado el hecho de que la de su muerte ha sido la noticia más importante a nivel mundial en mucho tiempo. Rara vez, si no es que nunca, tenemos la oportunidad de ver a un artista de la talla de Michael Jackson tras bambalinas, tan genuinamente como lo vemos en This is it.

Los verdaderos protagonistas del filme son los integrantes de ese grupo creativo que construía This is it alrededor de Michael Jackson, lo que lo hace muy emotivo: no me puedo ni imaginar lo que este grupo de personas, que puso toda su energía, imaginación y sentimiento en darle vida al show, sintió, pensó y sufrió cuando se dió cuenta de que no sería nunca, nunca jamás.

Eso sin mencionar la pérdida. El propio Jackson reconocía que eran una familia.

Lo que más impresiona es la manera en la cual Michael se detenía en medio de una rola para comentar, criticar, punturalizar, y luego la retomaba exactamente en donde se había quedado. Requiere una atención minuciosa al detalle, además de la capacidad de manejar la realidad en distintos planos. Creo que eso lo hace un artista genial.

El show en verdad prometía ser fabuloso. Es una pena, pero dentro de todo, una fortuna que se haya rescatado ese material. Vale mucho la pena: cinco palomitas.

lunes 2 de noviembre de 2009

Más impuestos

Cualquiera que se haya echado un clavado a la discusión sobre los impuestos, puede darse cuenta de que no es cosa nada más de impuestos. Es un problema mucho más complejo, que enmascara, a mi juicio, al menos tres grandes temáticas de fondo:

1. La relación entre el espacio público y el espacio privado: la particularidad de los sistemas autoritarios es que se inmiscuye en la vida privada de los individuos, limitando sus libertades. La inercia cultural, raíz de las prácticas presidencialistas, mantiene esta intromisión. Estamos acostumbrados no tener vida privada, y cómodamente esperamos que las decisiones que tenemos que tomar como individuos sean resueltas por el gobierno. ¿Cómo se relaciona esto con los impuestos? La incapacidad de decidir dá el poder de decisión a alguien más (el Estado), y quienes lo personifican (gobernantes) se sienten con la obligación moral de cuidar de nosotros. Así, junto con el paternalismo, no existe la costumbre del debate público, de tomar en cuenta a los individuos en las cuestiones fundamentales. En nuestra adolescencia ciudadana, esto nos crea gran frustración, pero igual queda la sensación de que nuestro papá gobierno, lleno de padres y madres, sabe qué es lo mejor para nosotros.

2. La desconfianza en la autoridad y las instituciones: el fin del autoritarismo formal ha provocado un destape de problemáticas particulares que han requerido atención. Como parte del proceso de liberalización se han creado ex profeso una serie de instituciones que llevan a cabo tareas que de suyo pertenencen a instituciones que deberían atender estas problemáticas. Por ejemplo: la Comisión Nacional de Derechos Humanos y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación son instituciones que llevan a cabo tareas que en realidad son competencia del Ministerio Público. En los hechos, estas instituciones no solamente provocan una presión presupuestaria, sino que contribuyen a la desconfianza generalizada. En nuestra adolescencia ciudadana reconocemos como importantes estas instituciones, a costa de no exigir el buen funcionamiento de las instituciones paralelas y legítimas.

3. El federalismo: la vocación federalista se originó temprano en el siglo XIX, como parte de un proceso de revolución que evocaba el modelo de Estados Unidos. Es bastante claro que un territorio tan vasto, con una población tan diversa, no podría organizarse de otra manera. Sin embargo, la centralización del poder ha sido una constante, y el federalismo está atrofiado. Además de la autonomía presupuestal de los estados y municipios, revitalizar al federalismo sería útil para crear estructuras de incentivos para la inversión y la creación de empleos. En nuestra adolescencia ciudadana, no logramos reconocer el poder de votar con los pies, y cambiar de residencia cuando el municipio o estado en el que vivimos deja de proporcionarnos lo indispensable para la vida buena. Y esto se liga con las dos ideas anteriores: no somos capaces de tomar esa decisión porque es más cómodo quejarse, y de todas maneras "en todos lados es lo mismo".

Es un problema complejo que va más allá de la discusión coyuntural de los impuestos. En nuestra adolescencia ciudadana los impuestos son lo importante; lo demás siempre puede esperar a que ésta se nos pase...

miércoles 28 de octubre de 2009

Más impuestos

Hace poco asistí a la presentación de un libro en la que Soledad Loaeza tocó el tema de los impuestos. Lo metió a la discusión porque quería provocar a su audiencia. Y su reflexión iba en el sentido de que en general no nos gusta pagar impuestos, y sin embargo hay que pagarlos: es una obligación moral.

Muy de acuerdo. Pero pienso que en nuestro país la situación es un poco más compleja que eso.
En una situación hipotética, en la que se me diera la opotunidad de decidir en qué se van a gastar mis impuestos (y ojo, no es una utopia: Porto Alegre fue el primer municipio en implantar con muchísimo éxito los presupuestos participativos), haría la siguiente valoración:

  • No gastaría en educación, porque en los hechos esto implica mantener a sindicatos parásitos (SNTE, STUNAM) y no necesariamente en mejorar la calidad de la instrucción, la infraestructura, etc.
  • No gastaría tampoco en PEMEX: además de su propio sindicato parásito, todo el aparato burocrático del Estado se alimenta de ahí, y pese a los incrementos en su precio no veo que tenga mejores gasolinas...
  • Probablemente, tampoco lo gastaría en programas sociales: por años y años los programas vigentes de combate a la pobreza no han dado resultados. ¿Más dinero los hará más eficientes? Lo dudo.
El problema de los impuestos sí es una cuestión moral, pero no en el sentido que le da Loaeza. Es un problema, como me explicara Martha Sañudo, de estatura moral: los encargados de diseñar el presupuesto tienen siempre cola que les pisen y eso les impide proponer un cambio de fondo (el gradualismo en las reformas del que hemos sido testigos lo prueba con bastante contundencia, amén de otros escándalos).
¿Qué habría que proponer para hacer ese cambio de fondo?

martes 27 de octubre de 2009

¡Ya bájenle!

Ayer escuchaba en la radio esta propuesta ciudadana que viene de la mano de la gran inconformidad que el alza de impuestos en la Cámara de Diputados ha provocado en la opinión pública.

La propuesta, de forma sucinta, consiste en presionar a los legisladores para que bajen el presupuesto que los partidos reciben año con año. Aquí algunos datos que llamaron mi atención y que me hacen sumarme a la propuesta:

  • El presupuesto para partidos en 2010 se estima en más de 3 mil millones de pesos. Es presupuesto federal en un año en el que no hay elecciones federales.
  • Es la única rúbrica del presupuesto que está blindada, es decir, que no está sujeta a negociación ni cambio por estar asentada en el art. 41 de la Constitución.
  • La fórmula para la asignación de este presupuesto implica que SIEMPRE aumentará, año con año.
  • Además, la fórmula está anclada al número de personas en el padrón electoral, el cual se construye con base en la gente que se estima en edad de votar, inclusive muertos y gente que no tiene una credencial de elector.

Los invito a unirse. Visiten ¡Ya bájenle!